Uffff menos mal, no sabía cuánto tiempo podría aguantar sin ver el correo :-)
Esto es lo que se llama una dependencia profesional.
Ya funciona Gmail.
20 de septiembre de 2007
Ya funciona Gmail
a la/s 10:58 a. m. 1 comentarios
Etiquetas: pensamientos
¡¡¡Gmail no funciona!!!
Por el Gran Cefalópodo no puedo entrar a Gmail. La peor de las pesadillas posibles para un individuo que deposita todo su trabajo en este servidor de correo. Gotas de sudor resbalan por la frente, porque ni en el más pesimista de los planes de contingencia me he planteado tal hecho. El caso es que tienes que descargarte ciertos respaldos que tienes guardados en Gmail y no te los puedes bajar... habrá que esperar. ¿Y si no vuelve? No, eso no puede ocurrir, hablamos de Gmail. ¿Habrá sido un ataque hacker? Es posible. ¿Será que se ha caído un servidor por motivos ajenos a la voluntad de los señores de Google? También es posible.
Mientras tanto me he quedado sin correo. Y como yo unos cuantos miles. Esto le hace a uno pensar lo malo que es depender de las máquinas.
a la/s 10:10 a. m. 1 comentarios
Etiquetas: pensamientos
5 de septiembre de 2007
Con 100 nombres es suficiente
Leo en El País Digital el curioso titular Maolenin, Hitler o Apolo Tres serán nombres prohibidos en Venezuela. El artículo me sorprende en varios aspectos.
El principal aspecto es que el gobierno venezolano haya decidido proponer una ley que limite el número de nombres con los que se puede llamar a un niño. Curiosamente la cifra ha sido cien. Esta cifra la supongo de origen esotérico y me recuerda a otras grandes cifras de la humanidad como los diez mandamientos, los siete pecados capitales, las siete maravillas del mundo o las siete notas musicales.
Dejando a un lado la pregunta sobre si cien nombres son o no suficientes, hablemos de la eficiencia del número cien. El número cien no es eficiente. Sí estoy de acuerdo que es muy bonito: una centena, diez decenas, cien unidades... pero no es eficiente. Un número eficiente sería 128. ¿Por qué? Porque es potencia de dos y es el número de elementos que se pueden representar con un byte. Por lo que propongo que el número de nombres posibles sea elevado a 128, únicamente por motivos de eficiencia.
Por otro lado, es cierto que los nombres que se ponen por aquellas tierras, muchas veces escapan a la imaginación del más hastiado guionista: combinaciones de sílabas de difícil pronunciación, mezcolanza de nombres de diferentes origen étnico, nombres compuestos en ocasiones muy largos... Probablemente el aspecto más divertido sea que después de un nombre como Kevin Costner, aparezca de Jesús Sánchez-Romero o cosas por el estilo. Los seguidores de telenovelas estarán muy al tanto de estos aspectos.
Como tercer y último aspecto: ¿es que no hay más problemas en Venezuela? Quiero decir, ¿tan tranquilo está el país que se pueden dedicar a pensar este tipo de cosas? Creo que no van las cosas muy bien por aquellos lugares. Me parece sorprende que se dediquen parte de los esfuerzos gubernamentales a dictaminar leyes tan rematadamente absurdas. El siguiente paso sería obligar a todos aquellos nacidos antes de la aprobación de la ley a modificar sus nombres, en caso de no aparecer en la lista.
Creo que nos estamos volviendo estúpidos de forma exponencial, estará esto relacionado con el crecimiento de la población. ¿Qué opinaría Maltus de todo esto?
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a la/s 8:53 p. m. 0 comentarios
Etiquetas: curiosidades, humor, memes, pensamientos
6 de junio de 2007
La última clase
Ayer fue mi último día de clase. Sí el último. Ya no habrá más días como esos. Verdaderamente he de reconocer que es todo un alivio, porque más de una vez he tenido violentos movimientos de cuello al reconocer que me estaba quedando dormido en la primera fila. Y es que no hace falta mencionar que escuchar a un individuo hablar durante 50 minutos sobre buenas prácticas en el desarrollo de interfaces de usuario, es como poco un castigo infernal. Tampoco hace falta ni mencionar, que he visto a más de uno quedarse dormido descaradamente con la cabeza hundida entre los brazos.
Si la especificación del BOE no falla, he debido de cursar algo así como 3750 horas de clase. En jornadas laborales de 8 horas serían 469 jornadas. Si un año tuviera 250 días laborales hablaríamos de algo así como 1,876 años. Me entra congoja según lo escribo.
El caso es que tras terminar todas estas horas, verdaderamente la sensación no es puramente de alivio, es de desconcierto. Debe de ser similar a la del quinqui que tras llevar en la cárcel mucho tiempo es liberado. Todo el tiempo ha estado esperando ese momento, pero cuando llega no sabe muy bien qué hacer.
Otra sabrosa ironía de la vida sin lugar a dudas.
a la/s 11:03 p. m. 2 comentarios
Etiquetas: pensamientos